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Podemos afirmar que a los españoles les preocupa el cambio climático (94%), saben que la mayor o menor cantidad de energía que utilizan afecta directamente al clima (79%)
pero, sin embargo, desconocen las soluciones tecnológicas que pueden ayudarles a reducir su factura energética. A la vista de estos datos, España destaca como el primer país europeo, seguido por Alemania y Dinamarca, en dar valor a las cuestiones medioambientales derivadas del comportamiento eficiente del uso energético. De hecho, casi la mitad de los españoles (42%) colocan en un segundo plano los ahorros financieros que pudieran derivar para su bolsillo. Cabe destacar que el enfoque medioambiental es relativamente más importante entre los encuestados más jóvenes (48%) y aquellos con un mayor nivel adquisitivo (48%). Sin embargo, la estimación de ahorro es ligeramente menor que la del resto de Europa. Los encuestados españoles creen que podrían ahorrar hasta un 20% de su factura energética si adoptaran comportamientos orientados al consumo eficiente de energía, frente a la media europea del 22%.

Pero, ¿por qué no se reduce el consumo energético? Pese a la importante estimación de ahorro, cuando se pregunta a los españoles acerca de lo que dificulta la reducción de su consumo energético, un 88% indicó la falta de incentivos por parte del Gobierno como principal motivo, cifra muy superior a la de cualquier otra razón en el resto de los países europeos. La mayoría de los encuestados (un 64%) señala también que la inversión inicial requerida -como el aislamiento térmico o la instalación de doble cristal- es demasiado alta, o que no son conscientes de la energía que utilizan (62%). Además, un 51% de los encuestados españoles considera que ya hace bastante por ahorrar energía. En este sentido, merece la pena detenerse a considerar los aspectos valorados por el informe como acciones de ahorro. Estos son: reducción de calefacción y aire acondicionado, menor gasto de luz en casa, iniciativas para ahorrar energía en el trabajo, usar menos el coche, cambiar de automóvil por otro que consuma menos y hacer más uso del transporte público. Se trata de iniciativas que, en su mayor parte, están recogidas en los distintos planes gubernamentales y autonómicos puestos en marcha recientemente. Recordemos la certificación de eficiencia energética presentada en España en noviembre de 2007 y aplicable a las viviendas y edificios de nueva construcción***. Como ya ocurre con los electrodomésticos, este baremo permitirá al consumidor conocer el nivel de eficiencia energética de su vivienda o lugar de trabajo. En esta misma línea cabe destacar la normativa que obliga a instalar placas solares en los edificios nuevos ya puesta en marcha en distintas comunidades autónomas españolas, y que permitirá reducir la factura energética a sus usuarios.
Pagar más por una energía limpia Si nos centramos en las energías renovables, cabe señalar que nuestro país cuenta con entre un 5 y un 7% de energía primaria en el conjunto de las renovables. La previsión es llegar a 2010 con un 10%. Además, España se ha adherido a los objetivos de la UE del 20% en 2020. Sin embargo, este apoyo gubernamental no parece encontrar su respuesta en el consumidor español. Hay que tener en cuenta que la energía procedente de fuentes renovables continúa resultando más cara que la proveniente de fuentes convencionales. De hecho, según el informe, más de la mitad de los encuestados españoles (58%) no están de acuerdo con pagar más por utilizar energías renovables, mientras que un 26% estaría dispuesto a pagar hasta un 5% más.
Contadores inteligentes: la tecnología al servicio del ahorro Es un hecho. Podemos hacer más cosas para reducir el consumo de energía en nuestros hogares, pero todo ello pasa por incrementar la motivación y la información. El mensaje positivo derivado de este estudio es que los consumidores están dispuestos a cambiar su comportamiento si tuvieran acceso a una información más clara y detallada sobre los ahorros económicos y energéticos posibles. Esa necesidad de disponer de más información abre el camino a nuevas soluciones tecnológicas que pueden ayudar a una mayor eficiencia energética. Si nos fijamos en Europa, los contadores inteligentes son considerados como la opción más interesante por un 75% de los encuestados, especialmente aquéllos con mayores motivaciones medioambientales. Sin embargo, únicamente un 13% de los españoles admite haber oído hablar de ellos. Por contador inteligente se entiende un contador de agua, electricidad o gas que puede ser leído de forma remota y que permite conocer exactamente qué consumo se registra en cada momento en el hogar, así como ENERGÍASRENOVABLES su evolución a lo largo del día. Estos contadores proporcionan al consumidor la información necesaria sobre el coste de la energía consumida y la mejor manera de utilizarla de forma más eficiente. Según diversos estudios, en 2012 habrá más de 60 millones de contadores inteligentes instalados, cifra que otros estudios sitúan en el 41% de los hogares europeos. Valga a modo de resumen final la imagen de una Europa con un objetivo común: la puesta en marcha de acciones que reduzcan el cambio climático. Para conseguirlo, dado el nivel de complejidad, se hace necesario contar con una importante combinación de iniciativas políticas, tecnológicas y de comportamiento que no impliquen exclusivamente un compromiso del estilo de vida del ciudadano, sino que recurran a la información, la investigación y el desarrollo tecnológicos como fuente de recursos para avanzar.
*** Establece la obligación de poner a disposición de los compradores o usuarios un certificado de eficiencia energética que incluya información objetiva sobre las características energéticas de los edificios, para que se pueda valorar y comparar su eficiencia energética, con el fin de favorecer la demanda de edificios de alta eficiencia energética y las inversiones en ahorro de energía
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